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Película

Misión Imposible – Nación Secreta

Mission: Impossible – Rogue Nation

Christopher McQuarrie

2015

131 minutos

No recomendada para menores de trece años

Sinopsis

Ethan Hunt (Tom Cruise) se lanza en solitario a perseguir al “Sindicato”, una organización liderada por un ex agente del MI6 británico que perpetra actos terroristas en todo el mundo.

Crítica

Cuando te dispones a ver una película de la franquicia de “Misión Imposible” probablemente esperas pasar un buen rato a base de mucha acción, escenas inverosímiles y una historia más o menos sorprendente en la que el objetivo final es eliminar una amenaza mundial, por lo que no descubriré nada diciendo que Misión Imposible – Nación Secreta tiene de todo eso.

Ethan Hunt (Tom Cruise) subiendo al avión antes del despegue

Así que hablaré de lo que no me esperaba, y es que el director, Christopher McQuarrie, consigue revalorizar la franquicia y colocar este nuevo episodio entre los mejores del género del espionaje, pues estamos delante de una película prácticamente perfecta que nos da “todo eso que esperamos” y mucho más, llevándola más allá de una buena historia llena de peripecias, explosiones y de la sonrisa de sus protagonistas.

Ya en los primeros minutos el listón se pone muy (pero que muy) alto con una de las escenas más arriesgadas rodadas por una estrella de Hollywood sin la participación de dobles especialistas, lo cual, por mucho (o poco) que te guste el bueno (y “loco”) de Tom, verlo colgado de un avión en marcha pone los pelos de punta y se gana, de entrada, el respeto del espectador y una credibilidad excepcional que ya no pierde en ningún momento.

Ilsa Faust (Rebeca Ferguson) en combate

Pero eso es tan solo un aperitivo, pues la trama que se desarrollará a lo largo del filme empieza en Londres con Ethan perseguido por el director de la CIA, Alan Hunley (bien interpretado por Alec Baldwin), capturado por una organización “fantasma” y sin el apoyo de su equipo.

A ello se le suma, en primer lugar, la revelación de la película, Ilsa Faust (Rebecca Ferguson – Hércules, 2014), una agente repudiada por el MI6 británico “infiltrada” en el Sindicato y que se presenta con unas condiciones y habilidades a la altura del propio Hunt, a quién le salva el cuello en más de una ocasión, a pesar de que su lealtad esté en entredicho y sólo quede definida a medida que avanza la historia.

Y en segundo lugar, el “malo”, Solomon Lane (Sean Harris), quién tiene una fuerte presencia durante todo el filme como una amenaza letal e infalible que consigue todo aquello que se propone y, aunque no logra transmitir los niveles de angustia que hacía sentir Philip Seymour Hoffman (Owen Davian) en Misión: Imposible III, intimida desde su primera aparición.

Hunt durante la persecución en moto por el Atlas

El fantástico guión está muy bien acompasado por las excepcionales escenas de acción, como en el teatro Staatsoper de Viena, la persecución en coche a través de los callejones de Casablanca (Marruecos),  o en moto por las misma montañas del Atlas, sorteando vehículos a toda velocidad y bordeando precipicios, todas ellas dignas de las mejores actuaciones de James Bond (007) o Dominic Toretto (Furious 7) e incluso superarlas pues, una vez más, el hecho de ver al propio actor pilotando los vehículos genera una atmósfera absolutamente emocionante y vertiginosa que te hace sentir el peligro en primera persona.

Y como no podía ser menos, no falta la secuencia en la que Hunt planea infiltrarse en un complejo en el que es “imposible” acceder y que se antoja imprescindible para el buen fin de la misión, no menos difícil que su anterior incursión en el Burj Khalifa de Dubai (Misión Imposible – Protocolo Fantasma), y que durante unos minutos asfixiantes ponen a prueba la resistencia del agente.

Todo ello con la participación intermitente, pero decisiva, del equipo que de un modo u otro han acompañado a Hunt en sus últimas misiones, William Brandt (Jeremy Renner), Benji Dunn (Simon Pegg), Luther Stickell (Ving Rhames) que repiten en sus papeles formando al equipo más potente de toda la saga en el que destaca la amistad que han forjado a lo largo de las misiones.

Fotograma de Ethan y Ilsa

Por lo tanto, si crees que Tom Cruise no puede sorprenderte y que la franquicia no da para más, dale una última oportunidad y corre a ver Misión Imposible – Nación Secreta. Realmente vale la pena disfrutarla en pantalla grande y muy probablemente salgas con una amplia sonrisa de la sala, no sólo por sus escenas de acción, sino por un guión excepcional y unos personajes que explotan todo su potencial, convirtiéndola en el mejor capítulo de una saga que empezó con gran éxito en 1996 y que pese a sus altibajos, se ha vuelto a coronar en la cima de los thrillers de acción y espionaje.

Tráiler

Valoración

9

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