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Película

Mr. Holmes

Sinopsis

Un anciano Sherlock Holmes (Ian McKellen) luchará contra su olvidadiza mente para poder escribir el último caso en el que trabajó: aquel por el que decidió retirarse a una casa en el campo.

Crítica

Fotograma de Sherlock Holmes (Ian McKellen)

Es sinónimo de la calidad del material original la cantidad de adaptaciones cinematográficas, televisivas o teatrales que ha originado el famoso detective creado por Arthur Conan Doyle, ya sea en versiones fieles como aquellas con Basil Rathbone o Jeremy Brett, una de tinte superheróico como la ofrecida por Guy Ritchie en “Sherlock Holmes” (2009), otra modernizada tanto en forma como en contenido como el televisivo “Sherlock” (2010-), o una mirada más íntima hacia el detective como la ofrecida por Billy Wilder en “La vida privada de Sherlock Holmes” (1970), que es quizás el referente más próximo de este “Mr Holmes” de Bill Condon.

La historia está basada en una novela de Mitch Cullin titulada “Un sencillo truco mental” (2005), y narra el ocaso de la vida de Sherlock Holmes, cuya avanzada edad convierte cualquier actividad física en un sufrimiento y lucha para mantener intacta la mente brillante que lo hizo famoso. Atormentado por el caso que le hizo tomar la decisión de retirarse, Holmes intentará relatarlo por escrito para así encontrar paz en su interior, y para ello encontrará energías en la inesperada amistad que entablará con Roger (Milo Parker), hijo de su asistenta Mrs. Munro (Laura Linney). De este modo empezará un interesante puzle en el que se intercalaran hasta tres tramas distintas enmarcadas en tres momentos diferentes de la vida del detective que culminaran en un clímax en el que los éxitos y, sobretodo, los fracasos tomados durante sus innumerables casos definirán una verdad tan hiriente sobre su persona que optó por eliminarla completamente de su mente.

En la decisión de alternar la narración entre tres líneas argumentales existe probablemente una intención de dar a la película una complejidad característica tanto del personaje como del mundo de la mente; pero cuando se llega al final de la historia queda en entredicho tal decisión, pues una de las tramas queda un tanto descolgada del resto y surge la duda de si no hubiera sido mejor montarla linealmente o incluso haberla eliminado completamente en la sala de montaje. Es una decisión que, como otras tantas en distintas películas, empieza como un juego inofensivo pero termina siendo un elemento que resta más que suma, quitándole ritmo a la narración principal y empañando un resultado final que de otro modo podría haber sido más redondo.

Roger (Milo Parker) y Holmes

Este es quizás el problema más grande que encuentra la película durante su recorrido, y es por eso que Condon apenas logra su objetivo una vez se llega al final. Un final que también se pierde dadas unas decisiones que decantan la película hacia un melodrama edulcorado que el guión de Jeffrey Hatcher se esfuerza por evitar durante el resto de la película, y que hace que una vez lleguemos al tercer acto la resolución, a parte de resultar poco sorprendente, no funcione muy bien con todo lo presentado hasta entonces. A pesar de esto, el director consigue engancharnos en el que es probablemente el misterio más importante de Holmes, aquél que creó en su interior un Moriarty todavía más peligroso que su némesis física, y dado que finalmente la respuesta será tan coherente como demoledora para el propio personaje, la solución marcará una verdad interesante que bien podría haber resuelto años atrás.

Técnicamente “Mr Holmes” se adapta perfectamente al clasicismo de la premisa. Condon le da un ritmo pausado pero raramente lento, la planificación y puesta en escena esta exenta de alardes visuales, pero esta muy medida, siempre centrando la imagen en el punto de vista de Holmes, y acompañado por un montaje de cadencia perfecta que se toma su tiempo para desarrollar los acontecimientos con el ritmo marcado por su director. Para ello se ayudan de la excelente banda sonora de Carter Burwell, elegante y de base más clasicista que melódica, retratando el tono aristócrata de un Sherlock Holmes que se sabe fuera de tiempo; y de un diseño de producción de Martin Childs que mezcla la casi modernidad de mediados del siglo XX con las excentricidades de un personaje de naturaleza victoriana. Por otra parte, Laura Linney recrea perfectamente el perfil de mujer de clase baja que se ha pasado toda la vida trabajando, demasiado asentada en los eslabones sociales ingleses que no le dejan ver que su hijo puede tener una vida más rica que la suya, una vida llena de opciones. Parker, por su parte, demuestra ser toda una promesa cumpliendo de sobras con todo lo que le pide el guión.

Fotograma de Mr. Holmes

Por encima de todo ello, es innegable que la mayor atracción de “Mr Holmes” es Ian McKellen. Demuestra una gran solvencia a la hora de retratar a un personaje nonagenario que se esfuerza por su misma existencia, ya sea a través de miradas perdidas, una gama de gruñidos tan diversa como caricaturesca y un movimiento corporal que denota la fragilidad de sus huesos. Es sin embargo en los momentos en los que le falla su otrora perfecta memoria cuando presenciamos los momentos más punzantes de la película, quizás demasiado subrayadas por las decisiones de planificación de Condon. El trabajo de McKellen queda especialmente remarcado cuando pasamos al pasado y lo vemos trabajando en uno de sus casos: ahí desaparece la figura frágil y surge una presencia vivaz y segura de si misma. En esos momentos McKellen se mueve por el plano con gracilidad, como un depredador acechando a su presa, y resta decir que la encarnación por parte de McKellen es tan cautivadora que realmente dan ganas de verlo en una película resolviendo un caso junto a su inestimable John Watson, iniciando así una franquicia más cercana al clasicismo de Doyle, y alejada de las iteraciones más modernas.

Con todos sus problemas, “Mr Holmes” es una propuesta interesante sobre el mito del personaje. Es posible que en el fondo no ofrezca nada nuevo, pues de este personaje ya se ha escrito todo lo que hay que decir, pero eso no significa que lo desarrollado sea desdeñable, y bien se merece al menos un visionado por los miles de fans del detective, quienes encontrarán numerosos guiños hacia el mito, y por aquellos ansiosos de ver una actuación excelente, y es que McKellen realmente es motivo suficiente para ver la película.

Tráiler

Valoración

6

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