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Película

Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith

Sinopsis

La desconfianza crece entre la República y la Orden Jedi dado el desarrollo de las Guerras Clon, y el caballero Jedi Anakin Skywalker (Hayden Christensen) tendrá que tomar decisiones drásticas cuando tenga una visión sobre Padmé Amidala (Natalie Portman), su mujer. Descubre más sobre las películas de la saga Star Wars. 

Crítica de La venganza de los Sith

Crítica de La venganza de los Sith

Anakin Skywalker (Hayden Christensen) y Padmé Amidala (Natalie Portman)

Durante su primera mitad, “Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith” ofrece un buen equilibrio entre drama, aventuras y espectacularidad. El director y guionista George Lucas presenta muy correctamente a los personajes, los múltiples conflictos, el estado de la galaxia, y, en resumen, pone todas las fichas encima de la mesa para el inevitable clímax trágico que, quien más quien menos, conocerá. Crece la tensión entre Anakin Skywalker y todo su entorno próximo: los discursos de la Orden Jedi encabezada por Yoda (voz de Frank Oz) y Mace Windu (Samuel L. Jackson) parecen más propios de villanos que de héroes; los motivos detrás de las acciones del aclamado Senador Palpatine (Ian McDiarmid), líder de la fracturada República, parecen cada vez más turbios; y su maestro y amigo Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) hace lo que puede para apoyar a su discípulo, aunque finalmente sea otra víctima de las corruptas exigencias gubernamentales. Todo ello ahoga al joven protagonista en un mar de desconfianza y aflicción dados los lazos que le unen a todos ellos, y no ayuda el mantener a escondidas una relación sentimental con Padmé Amidala dado que a los Jedi no les está permitido las relaciones personales. El punto de inflexión que romperá su fragilidad emocional será una visión de su mujer sufriendo, presuntamente a punto de morir. Lejos de quedarse sentado preocupándose, emprenderá en una búsqueda a una posible resolución de su conflicto, una pesquisa que sacará a relucir los verdaderos colores de las diferentes fuerzas operando en los altos poderes. Y en su encrucijada, Anakin tomará una decisión que cambiará su destino, y el del resto de la galaxia.

Tras un prólogo pirotécnico, un manto amargo se apodera de la película a medida que vamos viendo como cada bando se aprovecha para sacar tajada de la posición especial de Anakin. Sentimos su choque de emociones al ser un simple títere en un mar de conspiraciones que no nos permiten distinguir la línea que separa al bien del mal, y cuando llega el momento clave se puede incluso entender la decisión del protagonista, a pesar de las obvias manipulaciones. Sin embargo, la película se tuerce, en sentidos que van más allá del desarrollo de los acontecimientos, cuando la historia tiene que llegar al desenlace previsto. Puede que Lucas se vea lastrado por la cantidad de cosas que debe afrontar, porque durante la segunda mitad de la película los personajes pierden coherencia y se ven sometidos a las estrictas exigencias narrativas.

La venganza de los Sith star wars episodio III

Fotograma de Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor)

A partir del mid point, se desdibuja completamente al personaje de Christensen hasta el punto que no sabemos exactamente como se convierte en la persona que vemos una vez entramos en el tercer acto. Puede que simplemente nos tengamos que dejar llevar por la premisa y disfrutar del tono apocalíptico de las imágenes y, sobretodo, de la música, porque dramáticamente resulta muy poco coherente con lo presentado hasta ese punto. En general, se resume y simplifica unas cuestiones complejas que definen el camino que decide seguir Anakin, y finalmente todo se va al traste por una mala ejecución.

Lucas también falla en su apuesta por construir todo el universo de la película a partir de imágenes generadas por ordenador, dado que con esta decisión solo consigue poner la cámara, la planificación y toda la puesta en escena al servicio de las limitaciones tecnológicas de ese momento. No es una exageración decir que en muchas ocasiones las imágenes parecen sacadas de un videojuego. A pesar de haberse tratado de unos efectos digitales, no solamente punteros, sino revolucionarios en su día, ahora mismo esas imágenes han envejecido muy mal y quita toda credibilidad a los mundos imaginarios salidos de la mente de Lucas. A parte, considera que el mejor modo de exponer sus diálogos es a partir de largos planos en los que los personajes están o bien sentados o andando muy despacio, sin percatarse de la pérdida de dinamismo que eso conlleva. Dicho esto, Lucas demuestra pericia a la hora de presentar las espectaculares batallas bélicas de la película, que se extiende cuando la acción sucede en planetas exóticos. Hay un puñado de momentos bien ejecutados en todos los aspectos que no solo sobresalen a nivel cinematográfico, sino que además hacen recordar la magia y misticismo de la consagrada trilogía original compuesta por “La guerra de las galaxias” (George Lucas, 1977), “El Imperio contraataca” (Irvin Kershner, 1980) y “El retorno del Jedi” (Richard Marquand, 1983), y que tanto se añoraron en “La amenaza fantasma” (George Lucas, 1999) y “El ataque de los clones” (George Lucas, 2002).

Asimismo, la película es todo un acierto en varios frentes, entre ellos el nuevamente espectacular diseño de producción de Gavin Bocquet con planetas y personajes de todo tipo que amplían el ya inmenso universo de Star Wars. Los efectos especiales convierten la película en casi una de animación, pero las secuencias de acción son tremendamente espectaculares en su amplitud dramática, y cuando se lo propone Lucas ciertamente sabe cómo hacer conmover. Sumado a las logradas escenas mencionadas, es un auténtico placer ver a Ian McDiarmid recitar los que son, con mucha diferencia, los mejores diálogos de la película; también lo es ver a Ewan McGregor como un fuerte y sabio caballero Jedi, ejemplo de lo que el grupo de defensores tendrían que representar para la galaxia. Hayden Christensen resulta muy convincente en todas las facetas de su personaje, pero es una pena que finalmente sea un personaje tan mal escrito, porque no hace más que desmerecer su trabajo.

La venganza de los Sith - pelicula Star Wars

Fotograma del Senador Palpatine (Ian McDiarmid)

Natalie Portman por otra parte esta magnífica incluso en los momentos más bochornosos producto de unos diálogos pésimos, pero su papel finalmente resulta más testimonial de lo que debería. A nivel musical, John Williams es una constante, y por tanto vuelve a dar lo mejor de si. “Battle of the Heroes”, “Anakin’s Betrayal”, “Anakin’s Dark Deeds”, son temas llenos de tragedia y dramatismo; “Palpatine’s Teachings” utiliza sintetizadores y crea una canción hipnótica y tétrica, muy acorde con lo que sucede en ese instante; “Padmé’s Ruminations” mezcla el romanticismo de “Across the Stars” con lo trágico de los primeros temas comentados; y los temas finales siguen teniendo el mismo tono dramático, empañados por otra parte por un tono esperanzador para no terminar con una nota tan pesimista.

Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith” es en definitiva una película mayoritariamente fallida, pero entretenida y trágica a partes iguales. George Lucas falla al querer meter demasiados elementos en esta película, y finalmente queda una película que deja entrever el potencial narrativo desperdiciado, hecho que se agrava al valorar lo poco que sucede en las dos películas anteriores a esta. Consecuentemente, el tono trágico de la película no se limita a lo que sucede durante la narración, sino que se extiende por toda la trilogía de precuelas que deberían, y podían, haber sido mucho más satisfactorias. Una autentica lastima.

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5

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