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Película

Zodiac

Sinopsis

Seguimiento del caso real sobre el asesino del zodíaco, cuyos crímenes y cartas a la prensa causaron revuelvo en la ciudad de San Francisco durante años.

Crítica

Paul Avery (Robert Downey Jr) y Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal)

Es posible que David Fincher haya inventado un género nuevo con “Zodiac” que es el de thriller épico, y es que la película es un minucioso reportaje sobre la longeva investigación de los casos del asesino conocido simplemente como zodíaco, quién tuvo en jaque a la policía de distintos condados estadounidenses durante décadas. La historia nos hace participes del esfuerzo común entre distintos departamentos de policía y de un periódico local para lograr encontrar la identidad del famoso asesino, y entre la extensa galería de personajes que intervendrán en el caso solo tres persistirán en el intento hasta convertirlo en un acertijo personal: el inspector de policía David Toschi (Mark Ruffalo), el periodista Paul Avery (Robert Downey Jr.) del San Francisco Chronicle; y Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal), dibujante del mismo periódico.

Nos encontramos con un film con unas características propias que bien podría pasar por una producción de otra década. David Fincher es un director con un estilo propio desarrollado en películas anteriores como “El club de la lucha” (1999) o “La habitación del pánico” (2002), y si algo destaca ahora en “Zodiac” es en como deja de lado ese virtuosismo para amoldarse a las necesidades de la historia. Fincher se vuelca hacia un clasicismo poco habitual en su filmografía apostando por una planificación centrada en lo que se esta narrando, y lo hace de un modo igual de brillante y perfecto de como nos tiene acostumbrados. Además, le da a la película un ritmo más bien típico de thrillers de otra década como “La conversación” (Francis Ford Coppola, 1974) o “Los tres días del Cóndor” (Sydney Pollack, 1975), esto es con una cadencia pausada para que el espectador pueda meterse en el caso como si lo estuviera viviendo en sus propias carnes. El montaje de Angus Wall es todo un ejercicio narrativo sobre como entrelazar tramas con sub tramas, sin sensación de agobio o de sobredosis informativa, y sin tener que recurrir en ningún momento a un montaje atropellado: todo se desarrolla con el mencionado ritmo pausado. Por otra parte, la película cuenta también con una reproducción histórica simplemente perfecta. Todos los detalles están cuidados y mimados hasta el más mínimo detalle para hacerte creer que la acción realmente transcurre en las décadas ficcionadas, y esto es así gracias al diseño de producción de Donald Graham Burt y al de arte a manos de Keith P. Cunningham.

Fotograma de David Toschi (Mark Ruffalo)

Como en toda producción, el guión es la pieza más importante del conjunto global, y por suerte en este caso nos encontramos con uno sencillamente perfecto. James Vanderbilt consigue un equilibrio narrativo entre las vidas personales de cada protagonista, la exhaustiva investigación del caso y las surgentes complicaciones que lo convierten en un lastre personal. A parte, el desarrollo de la narración pide tu máxima atención dado que esta salpicado de detalles y pistas que permiten formarse un cuadro sobre la identidad del asesino, en una suerte de juego de cluedo en el que es mejor no perderse nada para poder gozar de la historia en todo momento.

Dicho esto es importante aclarar que la película no es un thriller al uso. Los asesinatos, explícitos todos ellos, son escasos; tiene pocas escenas tensas, aunque las habidas son realmente espeluznantes; y el asesino desaparece de la narración a mitad de la película. De este modo, llegamos a un punto de la historia en el que uno se da cuenta de que cuestiones como quien ha sido o porque lo ha hecho deja de tener relevancia, y con el paso del tiempo se borran las pistas y se enturbia un caso ya enrevesado en su origen. Porque como hemos dicho al principio, lo importante en esta película son los tejemanejes de la investigación.

A pesar de ello, cabe decir que la película guarda un buen tratamiento de los personajes. Cada uno dibujado con sus propias características y, aunque Downey Jr interpreta al personaje más colorido, es Ruffalo quien se lleva el mejor trabajo en cuanto a interpretación (lo mismo sucede curiosamente en ambas entregas de los Vengadores). Sin embargo, la elección de Gyllenhaal resulta más cuestionable. Acertado cuando lo devora la obsesión hacia el caso, no termina de convencer en el perfil de persona introvertida que, en cambio, clavó en “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001). La lista de secundarios es tan extensa que es mejor englobar a todos cuando digo que cumplen más que perfectamente su función. Sin excepción alguna.

Fotograma de Zodiac

La fotografía de Harris Savides apuesta por una imagen sobria. Se sirve de iluminación natural cuando puede, y en general se vuelca hacia unos tonos apagados y poco saturados, siempre acorde con las intenciones de la historia. La verdad es que nos encontramos con una producción simplemente perfecta en la que forma y fondo se unen con una naturalidad pasmosa, y por encima del conjunto destaca una escena con un trabajo de planificación y montaje tocados por la mano de Dios en la que ni tan solo falla el rácord. Se trata de un interrogatorio, quizás el momento inflexivo de la película que termina de definirla como la obra maestra que es. Porque a pesar de los diálogos obvios, Fincher narra con miradas y detalles que desvelan más que cualquier frase que pudieran surgir de los personajes, y el total entendimiento de la escena dependerá de la atención que el propio espectador le haya dedicado llegados a este momento.

Con “Seven” (1995) David Fincher haría una deconstrucción del género policiaco tergiversando los arquetipos de inspector y homicida, provocando un giro en el género que crearía escuela en la década de los 90 con propuestas como “Resurección” (Russell Mulcahy, 1999), con resultados siempre a medio camino de aquella, y ahora vuelve a hacer algo parecido con “Zodiac“, producción en la que ni el asesino ni el policía, y ni tan solo la visceralidad presentada en “Seven“, tienen el peso de antaño. Con una simpleza asombrosa, “Zodiac” pasa por el drama, al thriller, al noir, y a la crítica social a través de unos personajes que permiten cuajar todo ello. Revolucionar el género una vez es de genios, hacerlo dos veces, y con la misma efectividad, ya es otra cosa.

Valoración

10

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