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Película

Insidious: Capítulo 3

Sinopsis

Tras la muerte de su madre, Quinn Brenner (Stefanie Scott) intentará comunicarse con ella. Al presenciar como algo empieza a ponerse en contacto, pedirá consejo a la vidente Elise Rainier (Lin Shaye).

Crítica

Fotograma de Quinn Brenner (Stefanie Scott)

Cabe decir que aunque la película lleva Capítulo 3 en su título se trata de una historia que tiene lugar antes de la primera, “Insidious” (James Wan, 2010). Hay una mezcla entre un sentido de terror inherente al género y un concepto dramático que catapulta los puntos más importantes de la historia. La película empieza y termina con la idea de la muerte de la madre de la joven protagonista, y todo lo que hay en medio es fruto de los intentos de Quinn para ponerse en contacto con ella. Aunque el final adquiere un tono excesivamente melodramático, le da una capa sorprendentemente emotiva a una producción de estas características. A parte, está también Elise, una mujer con un don especial para enfrentarse a entes sobrenaturales, pero retirada de su oficio debido a un desgraciado incidente previo. Sus dudas sobre si volver a la batalla o no para ayudar a Quinn funcionarían mejor si no fuera porque este conflicto no parece más que una mera excusa para no tenerla repartiendo leña en el más allá desde el principio. Porque cuando consigue superar sus temores, el personaje se convierte en una especie de heroína sobrenatural imparable incapaz de sucumbir ante cualquier fantasma o demonio. Es una suerte en este aspecto contar con una actriz como Lin Shaye, quien interpreta al personaje mostrando toda una variedad de facetas: de divertida a desanimada, de vulnerable a resuelta; siempre bajo un manto de abuela comprensiva que irradia una seguridad magnética. Es una gran elección de casting, pues a manos de otra actriz el personaje podría haber caído en un terreno de personaje perfecto y por tanto repelente. Resulta también acertada la elección de Scott en el papel protagonista, destacando más allá del obvio rostro bonito. La joven actriz se ve obligado a enfrentarse a toda una variedad de situaciones y sale también airosa en todos los momentos.

Fotograma de Elise Rainier (Lin Shaye)

Leigh Whannell dirige la película recurriendo a los mecanismos hartamente vistos en el género de terror. Esto hace que gran parte de los sustos se vean antes de que tengan lugar, denotando una gran falta de factor sorpresa. ¿Es eso un problema? Lo cierto es que a pesar de su previsibilidad consigue el efecto que busca: hacer botar a los espectadores en sus butacas, y llegados el momento consigue crear una atmosfera oprimente que te mantiene atento. Resulta meritorio el hecho de que minimiza el uso de efectos digitales a lo imprescindible, insistiendo en el uso del sonido y la puesta en escena para desarrollar los momentos tensos, por lo que esa falta de originalidad al menos no resulta tan frustrante. No se libra de culpa el guión del mismo Whannell. Aunque tiene ideas buenas y bien ejecutadas, toma derroteros demasiado costumbristas, y algunos dilemas de la protagonista principal resultan también poco sorprendentes. A parte, hay otras decisiones un tanto discutibles que tienen como razón de ser crear un mayor suspense. De nuevo, esa gratuidad resulta más frustrante que decepcionante dado que la ejecución es más que satisfactoria y demuestra que el director sabe manejarse bien en el terreno del terror. Mayor problema es el hecho de poblar la película con unos personajes secundarios totalmente prescindibles, de los que solo destaca Dermot Mulroney como Sean Brenner, el padre de Quinn, cuya seriedad durante toda la película resulta doblemente efectiva cuando no tiene más remedio que aceptar que hay algo inusual en su hogar. En menor medida son algunas concesiones que el guión hace hacia las otras dos entregas de la saga, que resultan tan gratuitas como innecesarias aunque seguro que gustarán a los seguidores de la serie. En general, la película se habría beneficiado de un mayor ritmo en su primer acto. Tarda en arrancar y probablemente se podría haber eliminado entre 10 y 15 del principio para agilizar la narración.

Fotograma de Sean Brenner (Dermot Mulroney)

Con todo, “Insidious: Capítulo 3” no es una mala producción. Esta totalmente carente de originalidad y sorpresas, pero eso no cambia el hecho de que triunfa en su principal propósito: asustar y hace pasar un mal momento al espectador. Aunque Scott tiene la carga de ser la protagonista de la película, el mayor atractivo de la función es indudablemente Lin Shaye. Independientemente de la necesidad de su trasfondo dramático, tiene el papel más carismático y la película puede perder interés cuando no está en la pantalla. Poco importa que forme parte de una franquicia porque el hecho de ser precuela ayuda a no tener que ver las dos anteriores para poder disfrutar de la que es una correctísima película de terror.

Valoración

6

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