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Come True (Anthony Scott Burns, 2020)

Come True (Anthony Scott Burns, 2020)

Come True imagen destacada
Come True, de Anthony Scott Burns
Sumario

Los peligros de intentar comprender lo desconocido.

La pesadilla definitiva

Hay algo muy especial en “Come True”, el segundo largometraje de Anthony Scott Burns. Durante los primeros veinte o treinta minutos de la película, tiene todos los papeles para erigirse como una obra maestra contemporánea del cine fantástico. Lejos de esconder sus referentes más directos, a contar las obras de David Cronenberg o Philip K. Dick, “Pesadilla en Elm Street” (Wes Craven, 1984), “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001), los videojuegos de Silent Hill y, por encima de todos estos, ese espeluznante documental titulado “La pesadilla” (Rodney Ascher, 2015); Burns decide aunarlo todo y otorgarle un estilo propio para deleitarnos con un título tan interesante y único… Como tremendamente imperfecto.

La premisa gira alrededor de los problemas de insomnio de una adolescente llamada Sarah (Julia Sarah Stone). Se trata de un personaje de mirada frágil, alejada de su familia y sin ningún tipo de vida social aparente. Es en este contexto que, un día, ve un anuncio donde se promete ayudar a personas con cualquier tipo de trastorno del sueño. Este método está controlado por el enigmático Doctor Meyer (Christopher Heatherington) y sus ayudantes Jeremy (Landon Liboiron) y Anita (Carlee Ryski), entre otros.

Imagen de Julia Sarah Stone en Come True
Imagen de Sarah (Julia Sarah Stone)

Dreams Come True

Burns, quien a parte de director ejerce de guionista y director de fotografía, teje alrededor de ese punto de partida una propuesta más sensorial que narrativa. Estamos ante una película donde lo atmosférico se antepone a lo dramático, pues el director se centra en encontrar el tono adecuado entre la ciencia ficción y el terror para hacernos partícipes de un experimento científico, cuya finalidad es racionalizar nuestros miedos y pesadillas más primordiales. Es con esta premisa que se intenta enganchar a un tipo de espectador abierto a un tipo de cine, quizás, no apto para todos los paladares.

Sin duda, hay una decisión consciente en “Come True” de llevarnos de la mano durante todo el metraje hacia unos territorios ambiguos y oníricos, aderezados por buenas ideas en su puesta en escena y otras un tanto espeluznantes por el imaginario pesadillesco del que se hace uso. Así, hay una mayor preocupación en marcar un tono concreto que en desarrollar una narrativa más sólida que hilvane toda la película de un modo coherente, porque llegados a cierto punto de la historia parece como si el director empezara a tocar muchos palos sin saber muy bien que hacer con todos ellos.

Aunque se trata de algo intencionado, y bien que lo consigue en su mayor parte, eso también acarrea el problema de tomar algunas decisiones argumentales quizás no del todo justificadas ya que, en su búsqueda de crear un tono pesadillesco, malsano y discordante, termina desviando el tema en modos que bien se pueden considerar gratuitos. Si esas decisiones matan o no la película probablemente dependerá mucho del grado con el que cada uno conecte con lo que el director intenta conseguir aquí.

Landon Liborion rodeado de sus compañeros
Jeremy (Landon Liboiron) y sus compañeros

El director y la protagonista

Sea como sea, para cumplir sus objetivos, en “Come True” Burns hace un buen uso de todo cuanto tiene en mano: buen sentido del ritmo, muchas ideas visuales, un buen trabajo de sonido, el estudiado diseño de producción, mezcla a la vez de tecnologías modernas con otras como sacadas de “Videodrome” (David Cronenberg, 1983), y una narrativa que te conduce hacia caminos completamente inescrutables. Junto al trabajo de sonido, cabe destacar también su excelente selección musical, compuesta por Electric Youth y Pilotpriest; a destacar “Modern Fears”, “Sarah” y “Forgiven”, tema con no pocos parecidos a los sintetizadores de Vangelis para “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982).

Sin embargo, nada de esto funcionaría tan bien si no fuera por el trabajo de su protagonista, Julia Sarah Stone. En un papel de adolescente turbada, aguanta el peso de toda la película mostrando tanto la fragilidad de su personaje como su resolución y desorientación a medida que avanza el metraje. Junto a ella destaca también Liboiron en un personaje tan ambiguo como el resto de la película. Poco más se puede decir del resto del reparto, más allá de tratarse de acertadas decisiones de casting.

Imagen de Come True
Imagen de Come True

¿Clásico de culto instantáneo?

Como con cualquier otra película, el tiempo pondrá a “Come True” en su merecido lugar. Tal como se ha comentado, es una película imperfecta, e incluso fallida en algunas cosas. Sin embargo, es posible que haya algo innato en la habilidad de Burns a la hora de articular la película que, como mínimo, lo convierte en un nombre a seguir de cara al futuro.

Se trata de su logro en dar a la película un sentido visual especial, en ser capaz de introducir ideas que denotan un talento o entendimiento especial del género fantástico. Es en la contradicción entre la cotidianidad que ven nuestros ojos y el desasosiego que percibimos en las mismas imágenes donde el director demuestra tener un tipo de  sensibilidad y mundo interno propio que, de explotarlo en futuros proyectos, bien podrían posicionarlo como uno de los grandes autores del fantástico, junto a colosos como Cronenberg o David Lynch.

De nuevo, solo el tiempo lo dirá.

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