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Crítica de Sonic 2: La película (2022): una secuela ideal para los más pequeños de la casa

21/02/2026
Sonic 2: La película imagen destacada

Triplicando la apuesta

Contra todo pronóstico, “Sonic, la película” (Jeff Fowler, 2020) fue un éxito lo suficientemente grande como para que se diera luz verde a, ya no una, si no a tres secuelas (la última de ellas, a fecha que se escribe este texto, todavía pendiente de estreno). Así, en la titulada, simplemente, “Sonic 2: La película”, Fowler vuelve a ponerse detrás de la cámara junto al mismo equipo técnico, creativo y reparto. Para esta secuela del personaje creado para los videojuegos desarrollados por Sega, se vuelve a intentar crear una historia y conflictos de la nada, teniendo en cuenta el escaso contenido narrativo de los juegos originales.

Así, la historia arranca con Sonic (voz de Ben Schwartz / Angel de Gracia) ya instalado en el hogar de Tom (James Marsden) y Maddie Wachowski (Tika Sumpter). Su vida cotidiana se verá interrumpida ante la aparición de un segundo ser humanoide llamado Tails (voz de Colleen O’Shaughnessey / Sandra Villa), quien irrumpirá en sus vidas para avisarles de la llegada de una nueva amenaza extraterrestre: Knuckles (voz de Idris Elba / Juan Carlos Gustems). El nuevo antagonista, seducido por el Doctor Robotnik (Jim Carrey), perseguirá al erizo azul con la creencia de que éste está ocultando una reliquia a la que Knuckles ha jurado proteger con su vida: la Esmeralda Maestra, una gema con unos poderes extraordinarios.

El Dr. Robotnik (Jim Carrey) y Knuckles
El Dr. Robotnik (Jim Carrey) y Knuckles

El paradigma de las adaptaciones

Sin ser tampoco nada del otro mundo, “Sonic, la película” resultó ser una película familiar entrañable y sorprendentemente efectiva. En lugar de hacer una adaptación literal del videojuego original, se optó por crear una historia sobre la responsabilidad, el compromiso o la búsqueda de una familia. Se convierte a Sonic en un personaje solitario / pez fuera del agua en busca de un sentido de comunidad. Una historia mil veces vista en pantalla. Con la diferencia ahora de estar salpimentada con algunas escenas de acción construidas alrededor de las habilidades especiales del personaje titular, la presencia de un Jim Carrey robando cada plano donde aparece, y el sorprendente corazón otorgado por el personaje interpretado por Marsden.

¿Hace todo esto de “Sonic” una buena adaptación? Si se trata de fidelidad hacia el original, seguramente resultó ser una adaptación decepcionante. Sin embargo, si se trata del trabajo de trasladar un, en este caso, concepto (¿se puede llegar a hablar de historia en un tipo de videojuego como el del erizo azul?) a la gran pantalla, resultó ser un trabajo más que digno. Incluso algo poco habitual en el cine actual: una película contenta con ser, simplemente, eso: una película… Pese a algunos detalles más bien propios de franquicia, que poco entorpecen a la narración principal.

Fotograma de Tails y Sonic
Fotograma de Tails y Sonic

Desarrollando una secuela…

En “Sonic 2: La película” hay una intención clara de indagar más en el lore propio de los videojuegos. Hay una mayor apuesta por integrar más elementos iconográficos propios del original. Como la presentación de Tails y Knuckles; o la aparición de la Esmeralda Maestra. Además de otras sorpresas, reservadas para el deleite de los jugadores más veteranos. Por otra parte, se nota también una mayor apuesta por la aventura y la acción. En esta ocasión, hay un mayor esfuerzo en detallar las relaciones entre los personajes adaptados, y el consiguiente choque de personalidades entre ellos. Afortunadamente, las interacciones funcionan bien en la mayoría de las ocasiones, así como las escenas de acción que, de nuevo, y aún perdiendo el factor sorpresa de la original; vuelven a ser lo suficientemente emocionantes.

Por contra, los personajes originales se llevan la peor parte de la narración. Protagonizan algunas escenas que van de lo ridículo a lo excesivamente emocional, esto último seguramente en pos de mantener el discurso humano de su antecesora. Aunque los resultados son, inevitablemente, inferiores.

«‘Sonic 2: La película’ se justifica como una propuesta perfectamente efectiva bajo el prisma de estar ante un divertimento pensado para los más pequeños de la casa.»

Así, es posible que sea aquí donde se ven las costuras de “Sonic 2: La película”. Se trata de una propuesta que funciona mejor en escenas puntuales, que en un conjunto general que padece de la atrofia narrativa de mucho cine comercial contemporáneo. Aquél centrado en pasar de escena a escena, sin pararse a pensar en su coherencia interna.

Lo dramático pierde fuelle a favor del fan service, y otras tendencias actuales, que no hacen más que infantilizar el conjunto general… Si bien una película como ésta tiene que estar hecha para los más jóvenes de la casa, se echa de menos el tono más familiar de la anterior que la hacía más accesible para todos los públicos.

Tom (James Marsden) y Maddie Wachowski (Tika Sumpter) en Sonic 2: La película
Tom (James Marsden) y Maddie Wachowski (Tika Sumpter) en Sonic 2: La película

Más de lo mismo en Sonic 2: La película

Por todo lo demás, Fowler repite recursos de la original sin aportar nada nuevo. El dinamismo de sus escenas de acción contrasta con su puesta en escena que, de convencional, se puede tildar de televisiva. Nada achacable a un producto como éste, por otra parte. Sin embargo, sí se le podría pedir algo más de inventiva y capacidad de asombrar a la hora de plasmar en pantalla los poderes de los distintos personajes animados.

Por su parte, Carrey vuelve a erigirse como auténtica alma de la función. El protagonista de “La máscara” (Chuck Russell, 1994) consigue ponerse muy por encima incluso de los muñecos adaptados del videojuego. Como ya pasó en la anterior, vuelve el histrionismo que le hizo famoso en la década de los 90, contaminando al espectador lo bien que se lo está pasando en un personaje tan cartoonesco como su Robotnik.

Fotograma de Sonic 2: La película
Fotograma de Sonic 2: La película

En resumidas cuentas

No es fácil adaptar videojuegos a la gran pantalla. A diferencia del cómic y la novela, los videojuegos forman parte de un medio eminentemente interactivo. La historia, durante mucho tiempo, había sido una simple premisa o concepto sobre la que desarrollar la jugabilidad. En las antípodas están aquellos videojuegos, sobretodo los modernos, donde la narrativa cobra un peso incluso mayor que la jugabilidad. La dificultad, en este caso, radica en la síntesis, pues suelen ser historias de larga duración. Más apropiadas seguramente para la televisión.

Sonic 2: La película” se justifica como una propuesta perfectamente efectiva bajo el prisma de estar ante un divertimento pensado para los más pequeños de la casa. Su ritmo frenético, lo entrañable de los muñecos y su blanco sentido del humor la convierten en una película ideal para ese target. Los demás espectadores, si bien no se aburrirán, tampoco se acordarán de ella mucho tiempo después de haber terminado su visionado.