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Sonic: La película (Jeff Fowler, 2020)

Sonic: La película (Jeff Fowler, 2020)

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Sonic: La película, de Jeff Fowler
Sumario

Entrañable y divertida adaptación del videojuego.

De los 16 bits al celuloide

Poco a poco, las adaptaciones de los videojuegos terminarán convertidas en la nueva mina de oro para los grandes estudios de cine. Si intentos anteriores tan infames como “Super Mario Bros” (Annabel JankelRocky Morton, 1993) o “Street Fighter” (Steven E. de Souza, 1994) sirvieron de algo, será para saber como no hacer las cosas, y si bien otros esfuerzos más recientes como “Warcraft: El origen” (Duncan Jones, 2016) tampoco terminaron siendo gran cosa, al menos “Detective Pikachu” (Rob Letterman, 2019) consiguió ser la primera adaptación a la gran pantalla que respetaba al original, a la vez que ofrecía un entretenimiento más que digno, si bien le faltaba redondear en algunos aspectos. Afortunadamente, “Sonic: La película” se acerca más a los logros de ésta última que a los infames trabajos vistos durante la década 90.

Tratándose de una adaptación de un videojuego desarrollado por Sega en la década de los 90, cuando la narrativa en videojuegos solo parecía existir en los rpg, los responsables de “Sonic: La película” tenían carta blanca para hacer prácticamente lo que les diera en gana. Así, el director Jeff Fowler y los guionistas Pat Casey y Josh Miller se las ingenian para hilvanar una narración simple, plana, pero bastante eficaz.

Imagen de Sonic

El erizo de los anillos

En esta historia, Sonic (voz de Ben Schwartz) se ve aislado en la Tierra de pequeño tras tener que huir de su planeta natal. Irá a parar al pueblo ficticio de Emerald Hill, en Montana, donde vivirá sólo, procurando no desvelar su presencia. Sin embargo, esa paz terminará para el erizo cuando el Dr. Robotnik (Jim Carrey) aparezca en escena en su busca y captura, y tenga que pedir la ayuda del sheriff local Tom (James Marsden) para no ser atrapado.

La película no busca sorprender a los espectadores más crecidos, ni tampoco inventar la rueda. Si bien es cierto que “Sonic: La película” tiene varias virtudes, la originalidad en el desarrollo del guion no es una de ellas. Sin embargo, sí lo es la simpática composición del elemento humano, especialmente en el caso de unos carismáticos James Marsden y Jim Carrey. Si el primero funciona por su vena heroica y la amistad (o bromance) con el erizo titular, el otro destaca por no esconder el origen caricaturesco del personaje. Carrey da rienda suelta un histrionismo que no veíamos en años, y que recuerda a sus mejores papeles cómicos de su etapa de “La máscara” (Chuck Russell, 1994) o “Ace Ventura” (Tom Shadyac, 1994).

Los logros de Sonic: La película

Lo cierto es que la relación entre el trío compuesto por RobotnikTomSonic da para varios momentos cómicos, que terminan siendo el corazón de la peli, a pesar de lo predecible de toda la narración. Ayuda mucho el gran ritmo que el equipo da a “Sonic: La película”, pues es raro encontrar un solo punto muerto; y lo sorprendentemente bien rodada que está considerando el tipo de producción con el que nos encontramos. Tratándose de una historia sobre un personaje extremadamente rápido, no podían faltar escenas congeladas siguiendo la estela de lo creado por Bryan Singer en “X-Men: Días del futuro pasado” (2014). Pero, además, Fowler consigue impregnar de brío y energía las escenas más dinámicas y crea alguna set piece de lo más imaginativa.

Jim Carrey es el Dr. Robotnik

Por lo demás, poco más que añadir. Jim Carrey sale de la pantalla cuando aparece, Marsden crea un personaje con el que es fácil empatizar y Schwartz sigue el ritmo hiperactivo del personaje titular, tanto en los momentos cómicos como en los más dramáticos. El final apunta a una secuela que, con suerte, tendrá menos miedo en adentrarse en el mundo propio de Sonic (y, por tanto, de los videojuegos), y en salir de la cotidianidad de nuestro querido planeta. Estas cosas pueden funcionar para una primera entrega de una película, al fin y al cabo, para los más pequeños, pero quizás sus responsables deberán de tener más ahínco en explotar los elementos fantásticos del lore, para desmarcarse de otras propuestas parecidas.

Entretenimiento familiar

En definitiva, “Sonic: La película” no rompe ningún molde, pero puede que no lo necesite. Como película para los más pequeños funciona como un tiro, los más nostálgicos seguro que se les dibujará una sonrisa en la cara al ver en acción una figura que marcó infancias enteras (junto a la de Super Mario, de quien ya están preparando una película enteramente de animación), y los padres quizás encontrarán algo bueno que disfrutar junto a sus hijos.

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