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Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014)

Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014)

Nightcrawler imagen destacada
Nightcrawler, de Dan Gilroy
Sumario

Excelente retrato de un psicópata.

La primera vez que oí hablar de “Nightcrawler” fue gracias a su magnífico teaser. No recuerdo exactamente cómo di con él, pero sí que recuerdo el impacto que me transmitió su simpleza y su mensaje. En menos de un minuto, y sin desvelar absolutamente nada de la trama, Jake Gyllenhaal, en la piel de Lou Bloom, le habla directamente al espectador, como si se tratase de una entrevista de trabajo y nosotros fuéramos los entrevistadores. Así, nos detalla cuáles son sus cualidades como empleado y por qué deberían contratarlo. 49 segundos en los que Gyllenhaal, en una especie de llamamiento a la audiencia, se basta y se sobra para captar nuestra atención y convencernos de que, independientemente del mensaje transmitido en este mini tráiler, deberíamos ver “Nightcrawler”.

Un psicópata entre nosotros

Sin querer entrar en detalles importantes de la trama ni desvelar spoilers, podemos afirmar que “Nightcrawler” lleva a extremos inimaginables el retrato del “fórmate a ti mismo” de un modo apasionante. Una definición muy simplista del argumento sería la siguiente: Lou Bloom es un tipo solitario y sin un empleo fijo que trata de ganarse un sueldo haciendo lo que sea, y que consigue encontrar en el periodismo de sucesos nocturnos un trabajo que se adapta a sus cualidades. Pero “Nightcrawler” va más allá. El guion firmado por Dan Gilroy, quién también dirige la película, nos presenta un retrato de la ambición personal del protagonista y su firme creencia en unos valores concretos (aunque sean aplicados según una moral bastante perversa), que quedan definidos al principio de la película: sólo aquellos que se esfuerzan al máximo podrán conseguir el éxito deseado.

Jake Gyllenhaal en Nightcrawler
Jake Gyllenhaal en Nightcrawler

Bloom es, ante todo, producto de la patente crisis económica en la sociedad actual. Una en la que miles de personas han tenido que adaptarse a un mundo laboral cada vez más competitivo y en la que tener un trabajo estable es cada vez más difícil. Y él es plenamente consciente de ello, sirviéndose de Internet y otras herramientas para aprender todo lo que necesite y así poder escalar posiciones, sin importarle además llevar a cabo según qué acciones para conseguir lo que quiere, cosa que comprobaremos nada más empezar la película. “Si quieres ganar la lotería, tienes que conseguir el dinero para comprarla”.

Atracción hacia la imagen prohibida

A raíz de ser testigo de un accidente de coche, Bloom entrará de lleno en un mundo tan particular, para llamarlo de algún modo, como lo es el periodismo de sucesos. Es en ese mismo accidente de coche dónde conocerá al reportero freelance Joe Loder (Bill Paxton), que será quién le introduzca de modo indirecto en este mundo, convirtiéndose en un rival para sus intereses, y que le dejará bien claro que una noticia “si sangra, vende”.

O, lo que es lo mismo: no hay nada como un suceso morboso para atraer la mirada de la audiencia hacia el televisor.

Esa frase se le quedará rápidamente grabada a Bloom, y a partir de ese momento, dedicará todos sus esfuerzos a buscar y encontrar (e incluso “modificar” a su antojo, sin pensarlo dos veces) aquellos accidentes o crímenes que pueda grabar en su cámara, para venderlos posteriormente al mejor postor, todo ello con la ayuda de Rick (Riz Ahmed), su ayudante en prácticas. Será entonces cuando Lou entre en contacto con Nina (Rene Russo), la directora de un canal de noticias local que servirá como catapulta al “estrellato” de Lou, y cuyos principios morales no distan demasiado de los de este.

Gyllenhaal y Riz Ahmed
Gyllenhaal y Riz Ahmed

Títere sin cabeza

Lo más interesante de Nina es comprobar cómo, aun con ciertas reticencias por parte de ella, no deja de ser un complemento perfecto a la personalidad de Lou, formando ambos un dúo con una extraña química basada exclusivamente en sus intereses mutuos. Si el resto de los personajes le importan más bien poco a Bloom, Nina se presenta como la única con quién este puede, a su manera, conectar.

El guion de Gilroy es sin duda alguna uno de los pilares básicos de este film. Desde la construcción y desarrollo de su personaje principal y el cuidado de los secundarios (especialmente Rick), pasando por diálogos brillantes y frases memorables, detalles tan bien pensados como el simple uso de un reloj de pulsera para entender la evolución del personaje, y llegando a la estructura del propio guion: una primera hora dedicada a la presentación de todos los personajes y el “aprendizaje” de Bloom, y una segunda hora que gira entorno a un asesinato múltiple y su resolución, quizás con demasiado peso en la trama pero que nos ofrece dos set pieces de tensión brillantemente ejecutadas, y que nos dejan bien claro hasta dónde está dispuesto a llegar Bloom.

Rondador en la oscuridad

Porque Bloom es, al fin y al cabo, un psicópata. Un depredador que se mueve en la oscuridad (de ahí su título). Esta tan alejado y desconectado de la gente que le conoce cómo del espectador. Si decíamos que uno de los pilares de esta película es el guion, el otro es claramente la elección de Gyllenhaal para dar vida a este personaje. Lo que hace el actor de “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001) con su trabajo es, simplemente, soberbio. En un papel muy arriesgado y difícil, Gyllenhaal se adapta totalmente a su personaje, ofreciéndonos la que es posiblemente la mejor actuación de su carrera.

Que no fuera ni tan solo nominado a los Oscar es algo que se me escapa completamente. Pero ahí tenemos la polémica racial suscitada a raíz de las últimas nominaciones como claro ejemplo de que quizás el criterio de Hollywood no sea posiblemente el más equilibrado. Sea como sea, hacía muchísimo tiempo que no veía un actor que hiciera lo que hace Gyllenhaal aquí: más que actuar, más que representar un papel, Gyllenhaal se mimetiza totalmente con el personaje, en una exhibición majestuosa de su talento. Demuestra haberlo pensado todo al milímetro: cada mirada, cada movimiento corporal, cada expresión, incluso su apariencia física y su tono de voz. Son algunos detalles más de los muchos que ofrece el actor en una actuación tan contenida como sádica, tan misteriosa como apasionante.

Rene Russo en Nightcrawler
Rene Russo en Nightcrawler

Sin desmerecer a los secundarios, entre los que sobresalen Ahmed y Ruso, Gyllenhaal se come la pantalla en todo momento y logra algo que muy pocos actores consiguen: que nos sintamos irresistiblemente atraídos por un personaje totalmente tóxico y de moral perversa. ¿Y si mi problema no fuera que no entiendo a la gente, sino que no me gusta?

¿La Taxi Driver de nuestra época?

Muchos no dudaron en calificar a “Nightcrawler” como la “Taxi Driver” (Martin Scorcese, 1976) de nuestra época. Aunque Gilroy no hace un mal trabajo en su labor como director (y aquí sería necesario destacar lo mucho que aporta el director de fotografía Robert Elswit, ganador del Oscar por “Pozos de ambición” (Paul Thomas Anderson, 2007) y que le saca todo el partido a la vida nocturna de L.A., tan vacía de alma como su protagonista), sí que queda muy lejos de lo que alguien como Scorsese o incluso David Fincher podrían haber sacado de un guion como este.

De todos modos, no puedo sino calificar a “Nightcrawler” como una de las películas más interesantes del 2014. Con un Gyllenhaal impresionante y un guion terriblemente bien ejecutado, estoy seguro que el paso de los años la reivindicará como la gran película que es.

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