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Yo él y Raquel (Alfonso Gomez-Rejon, 2015)

Yo él y Raquel (Alfonso Gomez-Rejon, 2015)

Yo, él y Raquel imagen destacada
Imágenes vía 20th Century Fox
Sumario

Notable película sobre el paso de la adolescencia a la madurez.

De la adolescencia a la adultez

La adolescencia y, sobretodo, el paso del instituto a la universidad es una de las partes de la vida más complicadas para muchas personas. Es una etapa llena de miedos e inseguridades. Ya somos lo suficientemente mayores como para empezar a percibir las complejidades de la vida, pero todavía somos demasiado jóvenes como para entenderlas en su plenitud. Y, para algunos, la vida en el instituto se puede considerar un infierno debido a los grupos (o gremios) que se forman para que cada uno se pueda sentir integrado a “algo”. Alfonso Gomez-Rejon dirige “Yo, él y Raquel” con la idea de dar un giro al concepto.

Sin embargo, este no es el caso de Greg (Thomas Mann). Es un chico solitario que prefiere pasar desapercibido por el colegio para evitar conflictos con sus compañeros, y cuya baja autoestima le impide acercarse a nadie. Eso le lleva a encerrarse en su mayor afición: crear películas amateurs parodiando clásicos del cine junto a su único amigo, o compañero de curro como prefiere llamarlo, Earl (RJ Cyler). Su vida cambiará, y se complicará, cuando fuerzas mayores le empujen a entablar amistad con Raquel (Olivia Cooke), una compañera de clase a la que le han diagnosticado leucemia.

RJ Cyler y Thomas Mann
RJ Cyler y Thomas Mann

Siguiendo las fórmulas habituales

Con esta premisa, el director adapta una novela de Jesse Andrews. Es una nueva aproximación al cine sobre las complejidades de ser un adolescente. Los resultados son más que satisfactorios, y bien la podrían encumbrar entre las mejores junto a «El club de los cinco» (John Hughes, 1985), “El club de los poetas muertos” (Peter Weir, 1989) o «Las ventajas de ser un marginado» (Stephen Chbosky, 2012).

«Yo, él y Raquel» sigue el esquema visto en películas parecidas durante 3/4 partes de la película, presentando además a unos personajes hoy en día arquetipos: protagonista con mucho que aprender, un mejor amigo con más rodaje en la vida, padres con alguna peculiaridad o un profesor preocupado por el protagonista. Todo ello combinado con referencias culturales diversas y con un guión dividido a modo capitular de un modo parecido a «(500) días juntos» (Marc Webb, 2009). Son fórmulas que a día de hoy necesitan de una buena ejecución para que no caigan en la reiteración. Por suerte, Gomez-Rejon consigue dar con elementos interesantes para conseguirlo, empezando por un acertadísimo trío protagonista que hacen creíbles a unos personajes bien definidos e interpretados.

Olivia Cooke en Yo, él y Raquel
Olivia Cooke en Yo, él y Raquel

El reparto

Thomas Mann es todo un acierto de casting como Greg. Es un personaje asocial cuyo desprecio hacia sí mismo raya la autocompasión. Pero su torpeza e inmadurez social serán en realidad claves para ayudar a Raquel. Mann tiene tanto el físico como los ademanes para producir empatía hacia un personaje al que a veces dan ganas de cogerlo en banda para sermonearle sobre unas cuantas cosas, pero es en realidad debido a esto que terminemos conectando con él. En muchas cosas Earl es el contrapunto de Greg. CJ Ryler cumple perfectamente en el papel de mejor amigo más experimentado que ejerce de consciencia moral del protagonista cuando la situación lo requiere.

Olivia Cooke encaja muy bien en el papel de chica mona que enamora rápidamente en cuanto la vemos. Consigue transmitir la fragilidad moral con la que se encuentra, a la vez que nos saca una sonrisa por el modo con que afronta su situación. Todos los actores dan unas interpretaciones sinceras otorgando plausibilidad al guión, a pesar de las múltiples excentricidades que se pueden esperar de una película independiente sobre adolescentes. La historia se mueve siempre en una línea que abarca tanto la sensibilidad de la madurez como una afinidad hacia la comedia. El resto del reparto también cumple estupendamente, a destacar Jon BernthalConnie Britton y Nick Offerman.

Imagen de Yo, él y Raquel
Imagen de Yo, él y Raquel

Una historia divertida, pero muy triste

Por otra parte, el guión deja lugar para referencias literarias, una banda sonora formada por grupos como Explosions in the Sky, cantantes como Roy Orbison y otras referencias musicales de compositores como Ennio MorriconeDavid ShireJean ConstantinBernard HerrmannVivaldi o Bach. Lo más destacable sin embargo son los múltiples guiños a la historia del cine. Ello convierten esta película en una carta de amor hacia el séptimo arte gracias a las mencionadas películas que crean el dúo protagonista. Es muy probable que saquen más de una sonrisa con las curiosas reinterpretaciones que hacen.

Por encima de todo esto, es el último tercio donde la película entra en terrenos personales que la diferencian definitivamente del resto de producciones parecidas. Finalmente estalla el drama principal, y todas las debilidades del personaje surgen de repente y nosotros como espectadores nos hundimos junto a Greg. Supone un final que solo se entiende dentro de la narración exclusiva de “Yo, él y Raquel” y que además supone toda una declaración de intenciones hacia todo el cine, y al propio arte en todas sus manifestaciones. Como vehículo de expresión personal cuando las palabras no salen o simplemente no pueden abarcar un mensaje que simplemente debe llegar a su destinatario.

Jon Bernthal en Yo, él y Raquel
Jon Bernthal en Yo, él y Raquel

Muy recomendable aportación al cine sobre los adolescentes

Por si a nivel de guión no fuera lo suficientemente potente, el director hace uso de todo tipo de recursos visuales para dar un punto de vista personal para el protagonista y para la propia historia que nos conmueve en lo más hondo. Es una pericia visual de la que hace uso desde el inicio de la película en momentos puramente cómicos, pero que encuentra su cénit durante su final. En general, su puesta en escena es dinámica, muy cinematográfica, y creativa, con muchas sorpresas visuales enfocadas a retratar la psique del protagonista. El que lo consiga sin caer en esteticismos visuales gratuitos debería ser digno de los mayores elogios.

«Yo, él y Raquel» es, en definitiva, una notable aportación al cine sobre este subgénero sobre los adolescentes, bien coordinado todo por Alfonso Gomez-Rejon para hacernos llorar en las escenas dramáticas y hacernos reír en los momentos cómicos. Es una película conmovedora sin melodramas exagerados, y muy atractiva en su conjunto sin entrar en terrenos artificiales. A pesar de las referencias cinematográficas, es una película completamente accesible a todo tipo de público dada su emotiva historia y unos personajes carismáticos. Además, logra capturar las contradicciones personales, miedos e inseguridades de la adolescencia que muchas películas parecidas intentan capturar, pero que finalmente pocas consiguen. Muy recomendable.

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