Buscar
Buscar
La momia (Karl Freund, 1932)

La momia (Karl Freund, 1932)

La momia imagen destacada
Imágenes vía Universal Pictures
Sumario

Clásico de culto del cine de terror.

Una colección de monstruos

Universal Pictures tiene en su haber todo un abanico de películas de terror basadas en monstruos ahora asentados en el colectivo popular que desarrolló de modo ininterrumpido entre las décadas de los años 20 hasta finales de los 50, siendo aquellas producidas durante la década de los 30 las más representativas. Fue en esta época que saltaron a la fama actores como Bela Lugosi o Boris Karloff, quienes protagonizaron “Drácula” (Tod Browning, 1931) y “El doctor Frankenstein” (James Whale, 1931), respectivamente. Ambos intérpretes seguirían desarrollando sus habilidades en producciones parecidas, a veces compartiendo presencia en pantalla como en “Satanás” (Edgar G. Ulmer, 1934), “El cuervo” (Lew Landers, 1935) o “El hijo de Frankenstein” (Rowland V. Lee, 1939). En el caso de Karloff, el actor daría vida a otra criatura infernal en otra producción de Universal: “La momia”, película dirigida por Karl Freund el año 1932.

La historia arranca en Egipto el año 1921. La expedición del arqueólogo Sir Joseph Whemple (Arthur Byron) descubre una tumba con los restos de una momia llamada Imhotep, donde también se halla una caja con una advertencia en contra de su apertura. Sin embargo, ello no detendrá a un impetuoso asistente llamado Ralph Norton (Bramwell Fletcher), quien abrirá la caja ignorante de las consecuencias de sus actos. Diez años más tarde, el hijo de JosephFrank (David Manners), seguirá los pasos de su padre destapando los misterios de Egipto en otra expedición arqueológica. Será entonces que Imhotep conocerá a la novia de FrankHelen Grosvenor (Zita Johann), cuyo cuerpo utilizará para resucitar a su amor perdido años ha: la princesa Ankh-es-en-amon. Para intentar detenerlo, Frank contará con la ayuda del doctor Muller (Edward Van Sloan).

Boris Karloff en La momia
Boris Karloff en La momia

Partiendo de terreno desconocido

Es interesante destacar “La momia” por un factor clave que la diferencia, para bien y para mal, de muchas de las otras producciones contemporáneas de Universal: estamos ante una película con un guion original, es decir, sin estar basada en alguna novela anterior. El guion desarrollado por John L. Balderston por tanto parte de ideas y toda una iconografía única que nace en esta película y que ha producido incontables reimaginaciones a lo largo de la historia del cine.

Sin embargo, aunque los puntos originales se manifiestan por si solos, también se pueden encontrar muchos paralelismos con las películas de Drácula y Frankenstein. Y estas no parecen ser casualidad. Por ejemplo, del primero se pueden coger los elementos de tener un monstruo de ultratumba cuyo objetivo es convertir una pobre muchacha en su amada mujer. En ambas películas, una pareja de hombres, uno joven y otro más sabio, intentaran detener los pies a la criatura antes de que mancille una vida inocente. Además, ambas criaturas pueden controlar la mente de las personas y aparecen descansando en tumbas.

Romanticismo entre las sombras

Con la película de Whale, y en extensión algunas otras de Universal, comparte una cierta crítica al ser humano, aparte de lo obvio de tener a Karloff: las dos películas destacan por su ímpetu en mostrar unos personajes dispuestos a jugar con temas muy por encima de su comprensión. Si en la película de Whale tenemos a un científico con ganas a jugar a ser Dios, en el film de Freund tenemos unos arqueólogos que desatan unos poderes sobrenaturales que ni tan solo podrían haber soñado que pudieran existir. Todo ello, con el auto convencimiento de estar haciéndolo por un bien mayor en pos del conocimiento. A pesar de tener claros signos de advertencia de estar traspasando una frontera no apta para meros seres humanos.

Imagen de La momia (1932)
Imagen de La momia (1932)

Sin embargo, hay un elemento diferenciador con respecto a ambas películas, y es que “La momia” tiene una vertiente romántica mucho más acentuada. Incluso se sobrepone a los elementos de terror, además de tratarse más bien de un thriller que de una película de terror propiamente dicho. También ayuda a diferenciarlas su localización tan exótica como es Egipto, en lugar de utilizar una atmósfera gótica más propicia de este tipo de películas.

Karl Freund

Por otra parte, “La momia” se beneficia de tener detrás a un realizador como Karl Freund. Antes de enfrascarse en la dirección de “La momia”, ya había demostrado su talento en la dirección de fotografía con películas prestigiosas como “El golem” (Paul Wegener & Carl Boese, 1920), “Metropolis” (Fritz Lang, 1927), “Dracula” (Tod Browning, 1931) o “Doble asesinato en la calle Morgue” (Robert Florey, 1932), estas dos últimas de Universal Pictures. Gracias a esto, la película luce muy bien a nivel visual, siendo probablemente de lo más destacable de toda la propuesta. Igual de efectivos son los recursos de cámara del director para mostrar (o no) los actos violentos del monstruo, porque, como suele ser habitual, sugerir puede ser incluso más potente que mostrar algo visualmente.

No se puede negar que Freund da a la película un tono inquietante resultado de la presencia de un ente, un mal antiguo tan sabio como maligno, y siempre al acecho de su próxima presa, para generar suspense. Sin embargo, la película tiene un ritmo especialmente lento que a veces diluye las buenas intenciones del director. Tampoco ayuda tener algunas líneas de diálogo absurdas que socaban el conjunto general. Supone una pena considerando el estupendo trabajo de cámara de Karl Freund, pero tras el excelente prólogo y alguna escena memorable, la película avanza muy lentamente a pesar de su corta duración.

Muller (Edward Van Sloan) y Boris Karloff
Muller (Edward Van Sloan) y Boris Karloff

Un clásico de culto con un actor emblemático

Es imprescindible dedicar unas líneas a Boris Karloff. Siendo un actor de gran magnetismo, no cabe duda de su gran aportación a la película. Aunque siempre será recordado por su papel como Frankenstein, el maquillaje tapaba su verdadera persona, y fue en otras películas como en “El caserón de las sombras” (James Whale, 1932) dónde mejor demostraba sus virtudes. En “La momia”, el poco maquillaje de Karloff no hace más que subrayar el carácter misterioso y antiguo del personaje, pero es gracias a su presencia e hipnótica mirada que consigue cautivar al espectador de un modo inusualmente fácil.

Con todo, “La momia” se merece el título de película de culto gracias a todo lo que introdujo en el género. Aquí empieza la iconografía e historia de un personaje que ha tenido diversos remakes, siendo una de las más famosas la realizada por Stephen Sommers el año 1999, y sin olvidarnos de que este 2017 verá la luz otra versión protagonizada por Tom Cruise.

Escribe tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Menu

Géneros

Tráilers 2019