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The Furious (Kenji Tanigaki, 2025) | Crítica

19/11/2025
The Furious imagen destacada

Furia paternal

Desde la década de los años 60, el subgénero del cine de artes marciales ha tenido distintos resurgimientos gracias a las distintas estrellas que les han dado rostro. Desde Wang Yu con “El boxeador chino” (Wang Yu, 1970), la impronta dejada por Bruce Lee, o las intrincadas coreografías de Jackie Chan en títulos como “El maestro borracho” (Yuen Woo-ping, 1978). En estos últimos años el género ha venido acompañado de una violencia y brutalidad que le han dado un foco especial entre los seguidores del subgénero. Ahí estarían títulos como “Duelo de dragones” (Wilson Yip, 2005), con Donnie Yen o el díptico “Redada asesina 1 y 2” de Gareth Evans, con tres nombres asentados en este tipo de cine como son Iko Uwais, Joe Taslim y Yaya Ruhian. Siguiendo la estela, llega ahora “The Furious”, de Kenji Tanigaki.

¿De qué trata The Furious (2025)?

Haciendo honor al tono brutal y violento de estas últimas películas mencionadas, la premisa gira alrededor de una red de tráfico de menores. Dicha organización se tendrá que enfrentar con la furia del experto en artes marciales Wang Wei (Tse Miu) cuando el grupo secuestra a su hija pequeña, Rainy (Enyou Yang). Contará con la ayuda de un periodista llamado Navin (Joe Taslim) en su lucha para salvarla.

Tse Miu es Wang Wei en The Furious
Tse Miu es Wang Wei en The Furious

Directa y contundente

Bien es cierto que este tipo de géneros se nutren de aquello que los hacen únicos. En las comedias, prima que el sentido del humor conecte con los espectadores. La música -letras y melodía- debe ser lo más memorable posible en los musicales. En cuanto al cine de terror, una de dos: o hace pasar miedo, o juega con elementos iconográficos propios del género. Así, el cine de acción de artes marciales tiene como máxima prioridad ofrecer un buen espectáculo de dichas habilidades. Algunas películas lo harán con una narrativa más o menos desarrollada, y otras irán directas al grano. “The Furious” entraría dentro de esta segunda categoría. La historia, al igual que los diálogos y las caracterizaciones, rozan lo simple, lo banal y lo estrictamente cartoonesco. Todo el peso de la película recae en las coreografías, y, en este aspecto, la película es un auténtico triunfo.

Dicho éxito se debe tanto al reparto de especialistas de la película, como a la presencia de Tanigaki detrás de la cámara. Tras una extensa filmografía ejerciendo de especialista de escenas de acción -en 2024 participaría en otro gran título del subgénero como es “La ciudad de los guerreros” (Soi Cheang)-; salta a la dirección en 2002 con “In’nin-jutsu shinobi”. En “The Furious”, las coreografías son dinámicas, contundentes y extremadamente virtuosas. Los personajes se mueven y coordinan entre ellos con una elegancia que acercan la película al musical. Un poco parecido a lo que sucedería en diversas películas de Jackie Chan, como la mencionada “El maestro borracho”.

Fotograma The Furious
Fotograma The Furious

Golpes letales

Si hay algo característico de esta nueva propuesta, es ver como se exacerba la acción. A lo largo del metraje los personajes sufren golpes, choques y caídas que deberían de ser directamente letales. Sus puños son más fuertes que un martillo, y corren casi a la misma velocidad que los coches. ¿Está la película contaminada por los tics del cine de superhéroes, como tanto sucede en el cine actual? Podría ser. Mejor si cada uno lo juzga personalmente.

Sea como sea, hay también un esfuerzo por hacer el máximo uso del espacio donde tienen lugar las peleas. Los personajes aprovechan cualquier elemento en pantalla para provocar el máximo dolor a sus contrincantes. Desde martillos a escaleras, o incluso bicicletas… La acción en “The Furious” es tan desmedida que se convierte en un todo vale, en el mejor sentido de la palabra.

Dicho todo esto, por todo lo bueno de Tanigaki ingeniando las coreografías, se contrarresta en cierto modo por una puesta en escena algo caótica. Se percibe una cámara poco acertada a la hora de capturar en pantalla los ágiles movimientos de sus protagonistas. En algunas secuencias se peca de movimiento de cámara excesivo… Quizás para dar mayor brío a un tipo de escenas que, irónicamente, tienen toda la vitalidad en lo que sucede dentro del plano. Sin ir más lejos, la puesta en escena de Evans en su díptico antes mencionado es mucho más elegante y claro en sus imágenes, pese a contar con más cortes que las batallas urdidas por Tanigaki.

Wang Wei y Navin (Joe Taslim)
Wang Wei y Navin (Joe Taslim)

Las nuevas leyendas de las artes marciales

En “The Furious”, y demás títulos del subgénero, no se necesita tanto actores dramáticos como auténticos especialistas para ganar verosimilitud y naturalidad en la acción. El cine está lleno de grandes estrellas de Hollywood que, o bien han entrenado hasta la saciedad para ejecutar ellos mismos las coreografías -siendo un caso famoso y reciente el de Keanu Reeves para la saga “John Wick”-; o se han utilizado dobles de acción para las escenas más complicadas. De nuevo, siguiendo con la comparación con los musicales: más vale cantantes profesionales con buenas dotes dramáticas, que actores dramáticos con algunas dotes vocales. Un caso de la primera clase bien podría ser un éxito también reciente: “Wicked” (John M. Chu, 2024); mientras que en el segundo caso se encontraría la fallida adaptación al cine de un musical tan emblemático como es “Los miserables”, perpetrado por Tom Hooper el año 2012.

Casi todos los intérpretes del film de Tanigaki son auténticos especialistas. Empezando por Tse Miu, una estrella de acción china que seguramente tendrá mayor reconocimiento internacional gracias a ésta película. Por otra parte, el reparto cuenta con Taslim y con Yaya Ruhian, famosos por coincidir también en “Redada asesina”. En el caso de Taslim, también por otros títulos como “The Night Comes for Us” (Timo Tjahjanto, 2018) y “Mortal Kombat” (Simon McQuoid, 2021). Brian Le es un especialista con experiencia en títulos como “Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos” (Destin Daniel Cretton, 2021) o “Everything Everywhere All at Once” (Daniels, 2022); y ahora tiene un papel secundario de cariz completamente físico… Y poco más necesita. Como el auténtico “final boss” que termina siendo Joey Iwanaga.

Wang Wei junto a Rainy (Enyou Yang)
Wang Wei junto a Rainy (Enyou Yang)

Comprometida hasta el final

Como sucede en algunos géneros, el cine de artes marciales responde a los estímulos de tan sólo un nicho de espectadores de todo el mundo. Esto conlleva tanto una limitación en su alcance potencial, como una cierta libertad creativa a la hora de desarrollar este tipo de espectáculo. En “The Furious” la acción es basta y exagerada. Es una decisión no arbitraria para otorgar mayor dimensión y fisicidad a las escenas de acción. La desmesura de la película termina siendo su principal rasgo característico.

Así, el mayor gozo de la propuesta quizás es ver como Tanigaki se compromete a ello al máximo, interiorizando y desarrollando una propuesta donde los puños y los pies son armas más letales que cualquier tipo de arma blanca o de fuego.